En mi biblioteca hay un estante reservado para libros que, ni bien termino, sé que voy a querer releer. Si bien todos son libros de ficción, es un estante variado y si recorro sus lomos y leo en vertical sus títulos, a primera vista es difícil descubrir una unidad: a veces son libros de cuentos que me deslumbraron desde su armado, su estructura, la destreza técnica de su autor y que quiero releer para ver de qué manera lo hizo, cuál fue el truco, cómo lo logró. A veces son novelas que funcionaron como refugio y lugar de escape: sé que en el futuro voy a querer pasar más tiempo en compañía de esos personajes, viviendo en esos lugares. A veces son libros que permitieron que me encontrara con una parte mía que desconocía. Libros que mediante su trama le pusieron un nombre preciso a algo que yo ya había sentido o vivido pero qué, hasta antes de leerlos, no sabía cómo llamar. Otros libros están en ese estante sin ningún tipo de justificación, simplemente porque disfruté su lectura, porque me gustaron mucho. 

Cuando me convocaron para armar esta entrega de Nave, es a ese estante al que recurrí para pensar opciones. Y es de ese estante de dónde elegí estos seis libros. Son todos libros que releí más de una vez, que subrayé, que marqué en los márgenes y sobre los que tomé notas en las páginas en blanco que las editoriales siempre dejan al final. La mayoría de estos libros tratan sobre cómo nos vinculamos. Cómo el cariño a veces se disfraza de torpeza o maltrato. Cómo el odio es mordaz y solapado. Cómo los hijos se relacionan con sus padres y los padres con sus hijos. Cómo se construye un lazo amoroso, y cómo se transita la pérdida cuando ese lazo se rompe. Cómo la amistad -con sus grises, sus pequeños celos y reclamos, sus gestos de apoyo incondicional, su compañía cotidiana - está ahí, siempre, entre medio, persistente a través de los días y los meses y los años, el vínculo más vivo y perdurable de todos. Un vínculo así, amistoso y duradero, es el que me une a los libros de ese estante especial de mi biblioteca y a los seis libros que arman esta Nave. 

Federico Falco

Federico Falco (General Cabrera, Córdoba, Argentina, 1977). Ha publicado los libros de cuentos 222 patitos, 00 (ambos en 2004), La hora de los monos (2010) y Un cementerio perfecto (2016), la novela breve Cielos de Córdoba (2011) y el libro de poemas Made in China (2008). En 2010 fue seleccionado por la revista Granta como uno de los mejores narradores jóvenes en español. Actualmente reside en Buenos Aires, donde coordina talleres de escritura y codirige el proyecto editorial Cuentos María Susana.